sábado, 28 de junio de 2008

Daintree N.P y Cape Tribulation

De nuevo tenemos nombrecito gracias a las desventuras del consabido Cook, que atolló el endeavour en la barrera de coral y tuvo que recalar en esta costa hasta que lo consiguieron arreglar para seguri viaje. (Y digo yo, menudo salchucho que armarían en la barrera ¿no? luego nos dicen a nosotros que no pisemos ni toquemos los corales, pero habría que haberlos visto a ellos chapoteando alrededor del barquito encallado...)
En fin, el caso es que esta zona de cerrrada selva es muy bonita y hemos hecho varios paseos por el oscuro interior de la fronda, admirando las torcidas lianas y aprendiendo sobre las diferencias entre el bosque lluvioso y el manglar, que se juntan cerca del mar.
Además hemos tenido suerte de conocer en primera persona a algunos de los más llamativos habitantes del lugar: el cocodrilo de estuario (alias "saltie"), el cassouary (creo que en español se llamaría casuario), una de las más mortíferas (y más habituales) serpientes: la serpiente arborícola, que descansa plácidamente en las ramas o las hojas de las pamas para poder saltar sobre su presa cuando lo estime conveniente y la rana arborícola de labio blanco. No, no es de plástico, aunque lo parezca...

2008-06-26 Daintree

Tirolina

El cuerpo pedía más aventuras, así que, aunque ayer amaneció lloviendo, nos animamos a subir a las copas de los árboles para conocer el bosque húmedo en todo su esplendor, deslizándonos por unas tirolinas a muchos metros sobre el suelo.
Celia sufrió un poco, pero al final se atrevió a pasar el último tramo ¡cabeza abajo!
Muy divertido pero muy corto... eso sí, no nos pudimos olvidar de la aventura en todo el día porque dejó un recuerdo en forma de asqueroso aroma en el pelo... ¡¡¡qué laven esos cascos por diooooooooooooossssssssssssss!!!

Habitantes de las duchas

¿A quién se le ocurre irse a duchar a las 11 de la noche? Pues a mi, señores. Ahí me tenéis, pisando fuerte con las chanclas por el césped del camping en la oscuridad para espantar a las posibles serpientes que pudiese haber; cubierta sólo por la toalla y armada con mi gel enciendo la luz de la ducha y me encuentro a un sorprendido habitante nocturno del húmedo lugar: ¡una rana! A duras penas conseguí echarla con cuidadosos aspavientos (porque una rana podrá parecer bastante inofensiva en nuestras charcas ibéricas, pero hay que tener en cuenta que aquí todos los bichos muerden, escupen o pican con mortales venenos) y quedarme con la ducha para mi solita.

Aventura en Cape Tribulation Camp

Estamos las cinco en la “nave nodriza” charlando después de cenar cuando de pronto: Knock, knock, knock!! Aparece la vecina danesa: necesito ayuda, a mi hijo le ha picado uno de esos bichitos que meten la cabeza debajo de la piel y chupan la sangre y no sé qué hacer. Celia y yo le damos la solución al unísono: hay que probar con aceite y si no sale, abrasarlo con un cigarrillo encendido; eso sí, nada de tirar del bicho porque si se queda la cabeza debajo de la piel se le puede infectar. Nos quedamos tan tranquilas mientras la danesa iba corriendo a poner en marcha la operación garrapata con su pobre hijo adolescente, cuando a los pocos minutos oímos unos quejidos y todas nos arracimamos en la ventana para observar los manejos de la familia al completo sobre el torso desnudo de un muchachito rubio cual querubín. Celia y yo nos miramos y decidimos salir al rescate, seguidas por Susana que no se lo quería perder. La madre, siguiendo nuestras instrucciones al pie de la letra, empuñaba un cigarro encendido y el pobre chaval resistía con los dientes apretados mientras el padre alumbraba con una linterna. A ver, a ver, metimos las tres las narices y los focos de nuestras linternas. Celia, que hace pocas semanas le había quitado una garrapata a su perra dijo “Uy, qué pequeña es, esto lo arreglo yo en un minuto, ¡pinzas!” Y empezó la operación… yo no quise ver más y me esfumé, pero al poco rato vino la doctora triunfante. ¿Qué ha pasado? “Nada, ya está, lo he destripado con las pinzas y se ha quedado la mitad dentro, pero eso el cuerpo lo expulsa, les he dicho que le pongan un poco de betadine, seguro que mañana no tiene nada.” Y se quedó tan ancha. Lo mejor fue que la madre también se quedó tranquila, obviamente obnubilada con el aplomo de la doctora Secades. ¡¡Menos mal que no la conoce como nosotras!! En fin, para cuando el pobre niño haya muerto nosotras ya estaremos lejos…

La nave nodriza

“Sorry, no tenemos la camper que habían reservado, así que les hemos asignado una de tamaño mayor, para seis personas, por el mismo precio.”
Yo abrí mucho los ojos porque ya había visto antes campers para 6 personas. Pero Celia daba saltitos de contenta y decía, ¡qué bien, qué bien, nos dan una más grande, vamos a ir como reinas! Arancha y Lile, más prácticas, pidieron verla antes. Está ahí fuera, ahora mismo se la abro.
Salimos las cinco al patio y nos topamos con EL CAMIÓN. La camper más grande que habíamos visto en los 3 meses de viaje. Más de 3.500 kilos. Cocina tan grande como la de mi casa, dos salas de estar diferentes convertibles en confortables camas dobles y otra cama en una segunda altura, microondas, baño completo, trastero para las sillas y mesas de camping ¡hasta tele con DVD! Podíamos estar las cinco a la vez de pie sin estorbarnos mucho. Parecía una nave nodriza. Muy confortable, sí, pero ¿¿quién va a ser la guapa que conduzca este trasto?? ¡¡y encima por la izquierda!!
Después de una acalorada discusión (yo conduzco, yo ni de coña, que sí mujer que no es pa tanto, que cómo voy a ir yo por el mundo al volante de este camión…) nuestra valiente y arrojada amiga Celia se ofreció a conducirlo en exclusiva durante toda la semana.

Nave Nodriza

Llegan las niñas

El lunes 23 de junio llegaban Celia, Arancha y Lile a visitarnos durante un par de semanitas, así que enfilamos hacia el aeropuerto de Cairns para recogerlas.

Puntuales aunque desmayadas después del laaaaargo vuelo desde España aparecieron las tres, en un estado un tanto lamentable. Celia sin maleta gracias a British Airways (cuatro días más tarde nadie de la compañía ha contactado aún con ella para darle razón de su maleta ni ofrecerle compensación alguna). Decidimos llevarlas a una tranquila playa para que reposaran y comieran algo. Y a continuación nos encaminamos a alquilar su camper.

Navegando por las Whitsunday Islands

Hemos pasado un par de días navegando en un velero por las Whitsunday Islands, para variar nombradas por el "capitán" Cook, aunque en este caso se equivocó de fecha por el cambio de día al atravesar la línea horaria y en realidad llegó un lunes de Pascua, no el domingo. De todos modos les ha parecido mucho más atrctivo dejar el nombre del domingo de pascua para que los turistas vengan como moscas al prometido relax.

No nos parecieron nada del otro mundo, a excepción de la maravillosa playa de Whithaven, de arenas ondulantes y someras aguas azul turquesa, donde pudimos ver mantas-raya que escapaban velocísimas rozándonos los piesa un palmo de profundidad.

Tuvimos oportunidad de hacer snórkel (eso sí, provistas del correspondiente y poco glamuroso trajecito antipicaduras) y ver montones de pececillos de colores entre los alucinantes corales. Es todo un poema (a la par que bastante inquietante para alguien de tierra adentro) nadar con la nariz a pocos centímetros de formaciones coralinas de las más variadas formas y colores imaginables sabiendo que en cualquier momento puede aparecer un tiburón del arrecife, una manta gigante o cualquier otro bichejo ponzoñoso inesperado.

2008-06-22 Whitsunday Islands